Pros y contras del bilingüismo en los niños

Bilinguismo en ninos

Pros y contras del bilingüismo en los niños: lo que todo padre debe saber

Cada vez más padres desean que sus hijos aprendan un segundo idioma desde los primeros años de vida. En una ciudad como Querétaro, donde existen numerosas escuelas bilingües y familias que mantienen vínculos con diferentes países y culturas, es natural que surjan preguntas como: ¿aprender dos idiomas puede retrasar el lenguaje?, ¿es normal que un niño mezcle palabras?, ¿conviene hablarle en español en casa si en la escuela aprende inglés?

La evidencia disponible indica que el bilingüismo en los niños no provoca por sí mismo trastornos del lenguaje, retrasos del habla ni problemas de aprendizaje. Los niños pueden desarrollar dos o más idiomas desde edades tempranas, siempre que reciban suficiente exposición, interacción y oportunidades reales para comunicarse.

Sin embargo, criar a un niño bilingüe también implica ciertos desafíos. Conocerlos permite establecer expectativas realistas y distinguir entre las características normales del desarrollo bilingüe y aquellas dificultades que requieren una valoración profesional.

¿Qué significa que un niño sea bilingüe?

Un niño bilingüe es aquel que escucha y utiliza dos idiomas de manera habitual. No es necesario que domine ambos con la misma fluidez ni que conozca exactamente las mismas palabras en cada uno.

El bilingüismo puede adquirirse de dos formas principales:

  • Bilingüismo simultáneo: el niño está expuesto a dos idiomas desde el nacimiento o durante sus primeros años.
  • Bilingüismo secuencial: primero desarrolla una lengua y posteriormente comienza a aprender otra, por ejemplo, al ingresar a una escuela bilingüe.

En ambos casos, el dominio de cada idioma puede cambiar con el tiempo. Un niño puede utilizar más el español en casa y más el inglés en la escuela, por lo que su vocabulario y facilidad de expresión dependerán del contexto.

Ser bilingüe no significa hablar dos idiomas como si fueran dos lenguas maternas perfectamente equilibradas. La frecuencia de uso, la necesidad de comunicarse y la calidad de las experiencias lingüísticas influyen directamente en el desarrollo de cada lengua.

Importancia del bilingüismo durante la infancia

El idioma no solo sirve para expresar ideas. También participa en la formación de vínculos familiares, la identidad, el aprendizaje escolar y la manera en que el niño comprende su entorno.

Mantener la lengua familiar permite que el niño se comunique con padres, abuelos y otros miembros de su comunidad. Al mismo tiempo, aprender una segunda lengua amplía sus posibilidades de interacción y acceso a diferentes experiencias educativas y culturales.

Los padres no deberían abandonar el idioma que hablan con mayor naturalidad para utilizar otro que dominan poco. Las conversaciones afectivas, ricas y espontáneas aportan más al desarrollo del lenguaje que una interacción limitada por intentar hablar exclusivamente una segunda lengua.

Principales beneficios del bilingüismo infantil

Los beneficios no se manifiestan de la misma forma en todos los niños, pero aprender y utilizar dos idiomas puede favorecer distintas áreas de su desarrollo.

Mayor conciencia sobre el lenguaje

Los niños bilingües descubren desde pequeños que un mismo objeto puede recibir nombres diferentes. Esto puede ayudarles a observar cómo se organizan las palabras, los sonidos y las estructuras de cada idioma.

Esta conciencia lingüística puede resultar útil durante el aprendizaje de la lectura y la escritura, especialmente cuando el niño recibe una enseñanza adecuada en ambas lenguas.

Flexibilidad para comunicarse

Un niño bilingüe aprende a elegir el idioma más apropiado según la persona, el lugar y la situación. Puede hablar español con sus abuelos y emplear inglés con determinados maestros o compañeros.

Esta adaptación fortalece su sensibilidad hacia el interlocutor y le permite comprender que existen diferentes formas de expresar una misma idea.

Acceso a más vínculos y experiencias

El bilingüismo puede fortalecer la relación con familiares que hablan otra lengua, facilitar la integración en distintos entornos y acercar al niño a otras culturas.

Además de sus posibles beneficios académicos y profesionales futuros, hablar dos idiomas representa una herramienta de pertenencia, comunicación e identidad.

Práctica de habilidades cognitivas

Al utilizar dos sistemas lingüísticos, el niño debe seleccionar palabras, inhibir temporalmente un idioma y cambiar al otro según el contexto. Algunos estudios relacionan esta experiencia con determinadas habilidades de atención y flexibilidad mental.

No obstante, estos beneficios no deben presentarse como una garantía de que todo niño bilingüe tendrá un desempeño cognitivo superior. El desarrollo depende también de factores familiares, educativos, emocionales y sociales.

Posibles contras y desafíos del bilingüismo en los niños

En realidad, muchas de las supuestas “desventajas” del bilingüismo no son daños, sino características normales que pueden preocupar a los padres cuando no saben qué esperar.

El vocabulario se distribuye entre los dos idiomas

Un niño puede conocer ciertas palabras únicamente en español y otras solamente en inglés. Si se evalúa cada idioma por separado, podría parecer que tiene menos vocabulario que un niño monolingüe.

Por esta razón, al valorar su desarrollo se debe considerar el vocabulario conceptual total: aquello que el niño sabe expresar entre sus dos idiomas, evitando contar dos veces los términos que conoce en ambos.

Puede existir un idioma dominante

Es habitual que el niño comprenda y utilice mejor la lengua que escucha con mayor frecuencia. El idioma dominante puede cambiar cuando ingresa a la escuela, se muda de país o modifica su convivencia familiar.

Esta diferencia de dominio no significa necesariamente que haya olvidado la otra lengua ni que exista un trastorno.

Desarrollar dos idiomas requiere constancia

Una clase semanal o algunos videos no suelen ser suficientes para alcanzar un dominio funcional. El aprendizaje necesita exposición frecuente y, sobre todo, interacción con personas.

Para que una lengua se mantenga, el niño debe encontrar motivos reales para utilizarla: conversar, jugar, escuchar cuentos, hacer preguntas y compartir experiencias.

La evaluación puede ser más compleja

Un niño bilingüe no debería ser evaluado como si fuera monolingüe. Es necesario conocer cuándo comenzó a escuchar cada idioma, cuánto lo utiliza, con quién lo habla y cuál ha sido la calidad de la exposición.

Una prueba aplicada únicamente en su idioma menos desarrollado puede subestimar sus habilidades y conducir a conclusiones equivocadas.

¿Es normal que los niños mezclen los idiomas?

Sí. Utilizar palabras de dos lenguas en una misma conversación, conocido como alternancia de códigos, no significa que el niño esté confundido.

Por ejemplo, puede decir: “Quiero el blue car” porque recuerda primero la palabra blue, porque esa expresión es común en la escuela o porque sabe que la persona que lo escucha entiende ambos idiomas.

Los adultos bilingües también alternan lenguas de acuerdo con el contexto. En los niños, esta conducta suele formar parte del desarrollo normal y se modifica conforme aumenta su vocabulario y comprenden mejor cuándo utilizar cada idioma.

En lugar de regañarlo, el adulto puede ofrecerle un modelo natural:

—Quiero el blue car.
—Claro, quieres el coche azul.

Así se presenta la forma correcta sin interrumpir su intención de comunicarse.

¿El bilingüismo causa retraso del lenguaje?

No. Aprender varios idiomas no genera un trastorno del habla o del lenguaje. Los hitos fundamentales de comunicación —como balbucear, usar las primeras palabras y comenzar a combinarlas— siguen un proceso semejante, aunque el vocabulario pueda repartirse entre las lenguas.

La información en español de la American Academy of Pediatrics y la American Speech-Language-Hearing Association señala que los problemas del habla o del lenguaje no son causados por aprender varios idiomas. También explica que, cuando existe un trastorno, sus manifestaciones tienden a observarse en todos los idiomas utilizados por el niño.

Un niño bilingüe puede presentar un trastorno del desarrollo del lenguaje, dificultades de pronunciación, problemas auditivos, dislexia u otra condición del aprendizaje, del mismo modo que puede presentarlos un niño monolingüe. La diferencia es que la evaluación debe considerar adecuadamente su historia lingüística.

El mayor riesgo no es el bilingüismo, sino atribuir cualquier dificultad a que el niño “está aprendiendo dos idiomas” y retrasar la atención profesional.

Bilingüismo, lectura y aprendizaje escolar

Aprender dos idiomas no provoca dislexia ni problemas de aprendizaje. Sin embargo, cuando las lenguas utilizan sonidos, estructuras o sistemas de escritura distintos, el niño necesita comprender las reglas de cada una.

Al comienzo puede transferir características de un idioma al otro. Por ejemplo, podría pronunciar una palabra inglesa siguiendo reglas del español o escribir una estructura semejante a la que utiliza en su otra lengua. Estas transferencias no siempre indican un problema; pueden formar parte del proceso de aprendizaje.

La situación merece mayor atención cuando las dificultades para reconocer sonidos, leer, escribir, comprender instrucciones o aprender contenidos son persistentes y aparecen también en las habilidades que el niño domina mejor.

Qué sí hacer para favorecer el bilingüismo

Para apoyar el desarrollo de ambos idiomas es recomendable:

  • Hablarle en la lengua que cada adulto domine con mayor naturalidad.
  • Conversar durante las actividades cotidianas, no solo hacerle preguntas para examinarlo.
  • Leer cuentos en los dos idiomas y comentar juntos las imágenes y la historia.
  • Darle tiempo para responder sin completar inmediatamente sus frases.
  • Facilitar el contacto con familiares, compañeros y adultos que utilicen cada lengua.
  • Incorporar canciones, juegos, visitas y experiencias significativas.
  • Mantener comunicación con la escuela sobre su progreso lingüístico y académico.
  • Valorar el esfuerzo comunicativo por encima de la perfección.

No existe una única estrategia válida para todas las familias. Algunas utilizan un idioma con cada progenitor; otras hablan una lengua en casa y otra en la escuela. Lo importante es que el modelo resulte sostenible, natural y consistente.

Qué conviene evitar

Algunas prácticas pueden generar presión o limitar las oportunidades de aprendizaje:

  • Corregir cada error de manera constante.
  • Pedirle que traduzca para demostrar lo que sabe.
  • Compararlo con hermanos o compañeros.
  • Burlarse de su pronunciación o de la mezcla de idiomas.
  • Fingir que no se le entiende para obligarlo a usar una lengua determinada.
  • Abandonar la lengua familiar por temor a retrasar su desarrollo.
  • Depender exclusivamente de aplicaciones, videos o programas de televisión.
  • Suponer que todas las dificultades desaparecerán “cuando se acomoden los idiomas”.

Las pantallas pueden servir como complemento, pero no sustituyen la conversación, el juego compartido ni la retroalimentación de otra persona.

¿Cuándo es recomendable solicitar una valoración?

Cada niño tiene su propio ritmo; sin embargo, conviene consultar cuando se observan dificultades persistentes como:

  • Escasa intención de comunicarse.
  • Problemas para comprender indicaciones apropiadas para su edad.
  • Vocabulario muy limitado considerando ambos idiomas.
  • Dificultad para formar frases o expresar necesidades.
  • Habla difícil de entender más allá de lo esperado por su edad.
  • Frustración frecuente al intentar comunicarse.
  • Pérdida de palabras o habilidades que ya había adquirido.
  • Dificultades continuas en lectura, escritura o aprendizaje escolar.
  • Problemas semejantes en las dos lenguas.

La Asociación Española de Pediatría explica que el lenguaje presenta una amplia variabilidad individual, pero destaca la importancia de identificar los signos de alerta y realizar una intervención temprana cuando existe una dificultad. Una valoración debe considerar la comprensión, la expresión, la claridad del habla, la comunicación no verbal, la audición, el entorno familiar y el desempeño escolar.

En conclusión

El bilingüismo puede enriquecer la comunicación, los vínculos familiares y las oportunidades de aprendizaje de un niño. Mezclar palabras, repartir el vocabulario entre las dos lenguas o mostrar mayor dominio de una de ellas son características frecuentes y no significan, por sí solas, que exista confusión o retraso.

La mejor forma de acompañar a un niño bilingüe es ofrecerle conversaciones reales, afectivas y frecuentes; respetar su ritmo; mantener la lengua familiar y evitar convertir el aprendizaje en una evaluación constante.

Al mismo tiempo, el bilingüismo no debe utilizarse para explicar automáticamente cualquier dificultad. Cuando existen dudas sobre la comprensión, la expresión, la pronunciación o el aprendizaje, una valoración oportuna permite diferenciar un desarrollo bilingüe esperado de un problema que necesita atención especializada. Detectarlo a tiempo ayuda a diseñar estrategias adecuadas para que el niño pueda comunicarse y aprender con mayor seguridad en todos sus entornos.

Nota

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Este artículo se basa en la entrevista realizada a María Cristina Punaro Rueda, especialista en neurolingüística y terapia de lenguaje, donde se profundiza el tema de “Pros y contras del bilingüismo en los niños”. Puedes ver la entrevista completa aquí.

👉 https://youtu.be/ms5-DmryykI

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